Convertir los recursos naturales en prosperidad y potenciar imagen país fueron los mensajes que dejó Augusto de la Torre

25 de February, 2016

Luego de una visita al Paraguay, Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, brindó una conferencia denominada “La Gran desaceleración latinoamericana: Desafíos macroeconómicos y en el mercado de trabajo”, en la que destacó que la gran riqueza en recursos naturales que posee Paraguay debe ser transformada en prosperidad para todos, y que, al mismo tiempo, se debe seguir trabajando en la imagen país en el mercado internacional.

La Conferencia tuvo lugar en la Sala de Convenciones del Banco Central del Paraguay (BCP) y contó con la participación del presidente del BCP, Carlos Fernández Valdovinos, el ministro de Hacienda, Santiago Peña, y el representante residente del Banco Mundial, Dante Mossi.

“La abundancia de recursos naturales puede ser una bendición o puede ser una gran maldición”, sostuvo De la Torre, argumentando que esto puede hacer que el país se torne complaciente, no realice esfuerzos y no desarrolle la capacidad innovadora, por lo que instó a que sean aprovechados estos recursos para consolidar el trabajo macroeconómico que viene llevando adelante Paraguay en los últimos años y a mejorar la institucionalidad de las políticas públicas para acompañar esta transformación.

“El mundo no se ha enterado del potencial que tiene Paraguay. Con la calificación que tiene en el mercado internacional, pienso que allí hay un problema de inercia, de que el mundo todavía no ha visto lo que yo pude ver en estos dos días, un Paraguay con enorme potencial donde empiezan a soplar los vientos de modernidad”, afirmó frente a un auditorio de más de 500 personas.

“Paraguay necesita exhibir las cosas que están pasando, explicar mejor hacia dónde puede ir la economía y demostrando a través de buena política pública que ponen sus palabras donde están sus potencialidades y que Paraguay aspira a ser el siguiente Chile de América Latina”, concluyó el economista.